Las características de un agente inmobiliario

Ser el mejor en lo tuyo no siempre es fácil; hay mucha competitividad y los clientes siempre ponen el listón muy por encima de lo que se debería (en parte por el hecho de haber vivido experiencias negativas, es comprensible). Así, si trabajas en una inmobiliaria seguro que quieres saber cuáles son las características que definen al agente inmobiliario perfecto.

Características del agente inmobiliario


Hay muchas razones para ser un agente inmobiliario. Sin embargo, si de verdad amas tu trabajo y valoras a tus clientes, seguro que te has preguntado muchas veces cómo ser el mejor.

Formación

Formarse continuamente y conocer todas las características de barrios y propiedades será esencial para transmitir esa profesionalidad de la que hablamos. Además, se da a entender que verdaderamente nos importa nuestra profesión.

Resolución

Este tiene que tener recursos para ofrecer soluciones a los inconvenientes que el cliente vaya mostrando o simplemente para ir ofreciéndole lo que desea, que no es otra cosa que propiedades afines a sus gustos y necesidades.

Rapidez

El agente debe ser capaz de manejar con fluidez su software para poder mantener una conversación con un cliente e ir mostrándole propiedades conforme a las necesidades de este, mostrando saber escuchar y proponer soluciones, como ya hemos visto en puntos anteriores.

Empatía

Hay que escuchar al cliente y decirle lo que quiere oír además de ser increíblemente paciente y dejar que se exprese; a parte de conseguir proyectar una imagen de preocupación, escuchar te servirá para obtener mucha información, desde la que el cliente te cuenta directamente hasta la que no te cuenta pero puedes leer entre líneas o deducir de su lenguaje no verbal, utilizándola, por supuesto, a tu favor.

Sinceridad

Nunca mientas; ¡ni se te ocurra! El cliente va a valorar muy negativamente cualquier respuesta o información de la que dude y se irá rápidamente a la competencia.

Saber vender

Unido a lo anterior va el saber vender. Hay que transformar las características negativas de una propiedad para hacerlas, como mínimo, neutrales, si no positivas.

Profesionalidad

Se dé la situación que se dé, la profesionalidad debe llevarse por bandera; es una de las características que definen al agente inmobiliario perfecto. Hay que mantener las formas, ofrecer al cliente una atención ajustada tanto en el ámbito personal como en el propio término profesional.

Pasión

Debes amar lo que haces; sólo de esta manera podrás transmitir a tus clientes buenas sensaciones que ellos relacionarán con la empresa en la que trabajas.

Persuasión

Un buen vendedor tiene que saber vender, ser capaz de convencer y tener grandes dotes de negociación que permitan llegar a un acuerdo justo pero importante para la agencia.

Preparación

Si de verdad quieres ser el mejor, debes demostrarlo. Así, cuando tienes una cita concertada seguro que repasas las características de la propiedad (metros, orientación, muros de carga, posibilidades, deudas), del vecindario (cantidad de vecinos, cuota de comunidad, proyectos pendientes de aprobar, deudas), y de su localización (zonas veres, colegios, farmacias, transporte público, tipo de población, estilo del barrio, panorama laboral…).

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